VI VERI VENIVERSUM VIVUS VICI


dimanche 4 novembre 2007

La Columna del Norte – S.·.V.·.

Junto con el V.·. M.·. los dos VV.·. representan las T.·.L.·. de la Log.·. masónica, las columnas que la sostienen, los encargados de dirigir y ordenar los trabajos. Las columnas vinculan al V.·. M.·. con la Sabiduría o pensamiento que dirige, al P.·. V.·. con La Fuerza o energía moral que la ejecuta y al S.·. V.·. con la Belleza o armonía de las fuerzas mentales, la concordia entre el pensamiento y la acción. La colocación de los VV.·. está en relación con el simbolismo cósmico del T.·.. El P.·. V.·. y S.·. V.·. forman los dos ángulos de la base del triángulo que dirige el taller. En el R.·. F.·. M.·., el P.·. V.·. se sienta a la derecha al entrar, al lado de la columna "B" y el S.·. V.·. está a la izquierda, al lado de la columna "J". Las T.·. L.·. portan el Mallete de "mando" con el que se marcan el tiempo de los trabajos.
El S.·. V.·. se coloca a occidente frente a oriente a la cabeza de la columna del norte desde donde vigila a los AApr.·. Entendemos vigilar como velar por ellos, atenderlos cuidadosamente estando despierto o en vela a sus requerimientos y trabajo. Según proclama el ritual tiene años de edad, la misma que el Apr.·. La edad masónica nos recuerda el tiempo que en la antigüedad se tenía en observación a los candidatos antes de admitirlos en los trabajos y marca simbólicamente el nivel de conocimiento de cada hermano. La edad Masónica se divide en dos: edad en la Orden y edad Simbólica. La edad en la Orden se cuenta desde la fecha de la Iniciación de Apr.·. y la edad simbólica varía en cada Rito y en cada Grado.
El S.·. V.·. es el que indica al V.·. M.·. la hora de la apertura de los trabajos y el que invita a los HH.·. de su columna a unirse a las T.·.L.·. para abrir los trabajos en grado de Apr.·. Su primer deber es el asegurarse de que la Log .·. esté debidamente cubierta cuando en la apertura se comprueba ritualmente la "seguridad" o "protección" de la misma de las influencias procedentes del mundo exterior o profano. Su segundo deber es asegurarse que todos los HH.·. presentes son miembros del taller o visitantes reconocidos. En el R.·. F.·. M.·. los VV.·. recorren las columnas armados con sus malletes para verificar si todos los presentes son masones haciéndolos colocar al O.·..
Es guardián y con¬servador del Orden y del Silencio de su columna. Repite y transmite las órdenes del V.·. M.·. y mediante golpe de mallete tiene la facultad de pedir directamente la palabra al mismo. Regula el uso de la palabra de los HH.·. a su cargo y si alguno lo ha¬ce sin su consentimiento impondrá silencio con un golpe de mazo advirtiendo que ha de pedirse permiso y sólo el V.·. M.·. tiene derecho a concederlo. Indica la hora de cese de los trabajos y pide a la columna del septentrión unirse a las T.·. L.·. para cerrar los trabajos y extender las verdades que se hayan adquirido, hacer respetar a la Orden con la práctica de la virtud y a trabajar permanentemente hasta conseguir una humanidad mejor y más lúcida.
La J.·. del Segundo Vigilante es la Pl.·., que es símbolo de rectitud, y también de templanza, deber, invariabilidad, justicia, honradez, coherencia, honestidad e integridad, cualidades todas del masón ideal. A la Pl.·. se la relaciona con el deber. Su función consiste en evitar desviaciones marcando la rectitud indispensable, la verticalidad, y es la que utiliza el vigilante para “aplomar” la calidad del trabajo del Apr.·. proponiendo aumentos de salario.


La Cámara de Instrucción del grado constituye el principal ámbito de aprendizaje masónico para el Apr.·. en ella se encontrará en diálogo directo con el S.·. V.·. que asume una gran responsabilidad al orientar los primero pasos del neófito. La misión principal de la docencia de la S.·. V.·. consiste en disponer a los HH.·. para su vida masónica y la fraternidad en la Orden, en preparar hombres y mujeres instruidos que conozcan adecuadamente los fundamentos de la Masonería y en educarlos en el respeto a sus principios, que se han consagrado siglo a siglo en la noble tarea de formar a individuos cultos, solidarios, fraternales, tolerantes, amantes de la verdad, libres de prejuicios y dogmas.
Un buen Vig.·., pretendiendo estos objetivos, será el encargado de dar provechosa instrucción a los HH.·. AApr.·. valiéndose de la experiencia, enseñando claramente lo que sabe del grado advirtiéndolos del proceder y la manera de conducirse en el T.·..
Durante el Sg.·. Vj.·., en la In.·., fue el que le pidió al recipiendario esforzarse en conocer y entender, ahora, deberá encargarse de brindar al iniciado el derecho al conocimiento masónico, a los principios e ideas que preconiza la Orden, preparándolo para el trabajo de compañero solicitándole a cambio un oído atento, una lengua silenciosa y un corazón honrado.
La docencia iniciática no dará crédito a la “ciencia infusa” y procurará enseñar concretando la ortodoxia masónica, sus fundamentos, animando a los HH.·. dándoles posibilidades de crecimiento, desarrollando habilidades, hábitos, actitudes y valores que les permitan conocer, especular, comprender, revaluar, cuestionar, crear y transformar. Si pide, le será dado, si busca, encontrará, y si llama, será atendido.
El S.·. V.·. también se esforzará en ser fuerte eslabón de la cultura masónica para que las nuevas generaciones a su vez la conserven conforme a sus mejores tradiciones.
Parece ser que fue Frank Zappa el que dijo aquello de que la información no es conocimiento, conocimiento no es sabiduría y sabiduría no es verdad; el H.•. entonces debe comprender que todo el programa docente se limitará a mostrar, a encauzar a impregnar; debe saber que será él y su propio trabajo el que le convierta en M.·. M.·., maestro de sí mismo, la más alta maestría que lo acercará hasta el utópico “Templo Perfecto” fin de la aspiración de un ser de inteligencia esclarecida, de sentimientos nobles, de fuerte voluntad y sin deriva en los buenos propósitos. La Log .·. perfecta será esa que se limite a ser remanso contemplativo y que ayude al Apr.·. a entender y planificar su trabajo otorgándole al tiempo las herramientas y la seguridad de un T.·. cubierto, los derechos de pertenencia a una Magna Orden y los reconocimientos a su progreso.


Acabo recitando los versos finales del celebérrimo Viaje a Itaca, de Konstandinos Kavafis, a mi entender, fiel reflejo del camino por el que todos los masones andamos y al que la S.·. V.·. procurará iluminar al paso de los HH.·.:

Lleva a Itaca siempre en tu pensamiento,
llegar a ella es tu destino.
No apresures el viaje,
mejor que dure muchos años
y viejo seas cuando a ella llegues,
rico con lo que has ganado en el camino
sin esperar que Itaca te recompense.

A Itaca debes el maravilloso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino
y ahora nada tiene para ofrecerte.
Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó.
Hoy que eres sabio, y en experiencias rico,
comprendes qué significan las Itacas.

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