VI VERI VENIVERSUM VIVUS VICI


jeudi 20 septembre 2007

Cincuenta Gavillas de Trigo

Leyenda de la fundación del Templo de Salomón según los Compagnons*.

El rey Salomón había heredado, de su padre David, de grandes riquezas, las cuales había hecho prosperar con sabiduría. Cada una de sus empresas era coronada con gran éxito. A pesar de tanta gloria, Salomón llevaba una gran tristeza en su corazón. "De que me sirven estos tesoros, si los años pasan y no logro cumplir la promesa hecha a mi padre? Toda la tierra de Israel es santa pero el suelo que vea elevarse el Templo debe ser el más santo de lo santos."

Una noche, Salomón pensaba de nuevo en el sitio para la construcción del Templo, y la promesa hecha a su padre lo acongojaba impidiéndole encontrar descanso. A la media noche, Salomón todavía no podía dormir, por lo que decidió salir a caminar. Vistiéndose rápidamente, sin hacer ruido para no ser visto por sus sirvientes, salio del palacio. Salomón cruzo Jerusalén que dormía placidamente, mientras que los floridos jardines perfumaban el aire y el viento murmuraba en las Acacias. Finalmente Salomón llego al pie del Monte Moria.

Era la temporada justo después de la cosecha de trigo, y en la parte baja del valle se podían ver dos graneros frente a frente. Salomón se sentó al pie de un Olivo para descansar y pensar en otros sitios para la edificación del Templo. De repente Salomón escucho ruido proveniente de uno de los graneros. A la luz de una Luna llena, Salomón pudo percibir claramente un hombre cargando una gavilla de trigo, entrando al granero de la derecha y saliendo con las manos vacías. Este mismo hombre hizo varias veces el mismo trayecto, transportando así 50 gavillas de trigo del granero de la izquierda al granero de la derecha. Salomón estaba sorprendido por tan vil actitud, imaginando que el dueño del granero de la izquierda no se dudaba que su cosecha disminuía noche tras noche de esta manera. El rey no había terminado de hacer de una opinión cuando de repente otro hombre apareció. Echando un rápido vistazo, el hombre penetro en el granero de la derecha saliendo con un gavilla de trigo para llevarla al granero de la izquierda, repitiendo esto 50 veces. Salomón pensó que estos vecinos no eran mejores el uno que el otro, por lo que había decidido convocarlos al día siguiente.

Al día siguiente, los dos hombres fueron llevados ante Salomón. Salomón interrogó primero el mas joven, con un tono severo : "dime, con que derecho tomas el trigo de tu vecino?". El joven miro a Salomón con sorpresa sonrojándose de la vergüenza: "Mi Rey, yo no me permitiría tal cosa. El trigo que transportaba era mío y lo estaba depositando en el granero de mi hermano. No deseaba que nadie conociera la verdad pero ahora que he sido descubierto, os voy a decir la verdad. Mi hermano y yo heredamos de mi padre un bello campo de trigo el cual fue dividido en dos partes iguales. Mi hermano esta casado y tiene tres hijos que debe alimentar, entonces necesita mas trigo que yo, dado que vivo solo. Mi hermano no acepta que le de parte de mi cosecha, entonces deposito en secreto estas gavillas de trigo ; el las necesita mas que yo".

Salomón interrogo al segundo hermano : "por que le robas trigo a tu vecino?". El campesino sorprendido respondió : "Dios me libre de tal cosa!", contesto el hombre horrorizado, "en realidad es todo lo contrario, mi Rey". "Mi hermano y yo heredamos de un campo de trigo el cual fue dividido en dos partes iguales. En mi trabajo me ayudan mis hijos y mi esposa, mientras que mi hermano esta solo y debe contratar ayudante, perdiendo mucho más dinero que yo, por lo que tarde o temprano estará con deudas. Como no acepta que yo le da ni una sola espiga de trigo, entonces le llevo unas cuantas gavillas en secreto ; el las necesita mas que yo".

Entonces Salomón reunió a los dos hombres y les dijo : "he visto numerosas cosas y hechos en mi reino, pero jamás había conocido hermanos tan virtuosos y generosos como ustedes. Durante años se han demostrado bondad y cariño reciproco de manera secreta. Debo demostrarles toda mi admiración y les ruego me perdonen por haber sospechado que eran un par de ladrones, cuando en realidad son los hombres más honestos de todo mi reino. Ahora, tengo que hacerles una petición. Véndanme su campo para construir, en ese suelo santificado por el amor fraterno, el Templo de Dios. Ningún lugar es mas digno ; en ningún lugar el Templo encontrara cimientos tan sólidos".

Traduccion del frances al español por Le Trinosophe

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